Entradas etiquetadas con sexo
El marido y el consolador
12 feb
Esto es un matrimonio que cada vez que hacían el amor, el marido insistía en que fuera a oscuras, 100% oscuro, cerraban ventanas, apagaban luces, todo. Bueno, después de 20 años a la mujer se le hacía cada vez más ridículo, así que preparó un plan para quitarle esa manía al marido. Una noche, durante una sesión salvaje, en medio de gritos y romanticismo carnal, ella encendió las luces repentinamente. Cual sería su sorpresa al mirar hacia abajo y ver que su marido tenía un consolador más grande que un pene de verdad, y como si eso fuera poco el propio lo tenía completamente caído…Se volvió loca, se puso histérica, los que habían sido gritos de placer se convirtieron en insultos.
- ¡Hijo puta, cabrón, impotente!
Le gritó,
- ¿Cómo pudiste estar engañándome todos estos años? ¡Desgraciado!, ¡Mas te vale que vayas dando una buena explicación!
El esposo, sin inmutarse con mucha calma la mira fijamente a los ojos y le responde:
- Yo te explico lo del juguete…., y tú me explicas lo de los niños, ¿vale?
Campo de nudistas
5 feb
Un tipo mayor se hace miembro de un campo de nudistas muy exclusivo por simple curiosidad, en busca de nuevas emociones. Como era su primer día, se quitó la ropa como todo el mundo y fue a dar vueltas por el predio. Una linda rubia apareció por ahí y él inmediatamente tuvo una erección… La chica notó su erección e inmediatamente se le acercó sensual:
- Me ha llamado, señor
- ¿Yo? No, ¿por qué?
- Usted debe ser nuevo; le voy a explicar: Aquí tenemos una regla: si le provoco una erección, quiere decir que usted me ha llamado, que usted me desea.
Sonriente, la chica lo lleva a un jardín y se acuesta en una toalla; tira fuertemente hacia ella de la mano del hombre y se deja poseer de todas las formas posibles. El fulano, loco de contento, sigue explorando las delicias de aquel campo. Entra a la sauna, se sienta e involuntariamente se le escapa un pedo. Sonriente, de inmediato se le acerca un tipo enorme, peludo y con una erección del tamaño de un bate de béisbol:
- ¿Me ha llamado, señor?
- ¡¿Yo?! No, ¿por qué?
- Usted debe ser nuevo aquí. Le voy a explicar: tenemos una regla que dice que si te tiras un pedo, significa “que me ha llamado, que usted me desea”.
Dicho esto, el gigantón voltea a nuestro personaje sobre el piso y lo posee de una manera bestial. Luego se marcha. El novicio con mucha dificultad se dirige como puede a la oficina del club. Una recepcionista desnuda lo saluda muy sonriente:
- ¿Puedo ayudarlo, señor?
El le devuelve su llave y su tarjeta y dice:
- Puede quedarse con los 500 dólares de cuota inicial.
- ¡Pero, señor! usted tan sólo ha estado aquí un par de horas y solamente ha visto un par de nuestras facilidades
- Escúchame una cosa, nena, yo soy un hombre de 58 años. A duras penas tengo una erección al mes, pero me tiro como 15 pedos al día…
La fiesta de disfraces
29 ene
Una pareja de casados estaba invitada a una fiesta de disfraces, pero a ella le dolía muchísimo la cabeza y le dijo al marido que se fuera sólo.
Él protestó, pero ella le dijo que se iba a tomar una aspirina y a acostarse, que no había necesidad de que él se quedara en casa. Así que, el marido se puso el disfraz y se fue. La mujer, después de dormir una hora, se despertó bien, sin dolor. Como era temprano, decidió ir a la fiesta.
Como el marido no sabía cuál era su disfraz, ella pensó que sería divertido observar cómo actuaba cuando estaba sólo.
Ella llegó a la fiesta y enseguida vio al marido bailando en la pista con cada chica con la que se cruzaba, tocando un poco por acá y tirando besitos por allá. La mujer se le acercó y empezó a seducirlo. Él dejó a la mujer con la que estaba y se dedicó a la recién llegada (su mujer). Ella lo dejó avanzar todo lo que él quiso. En un momento, él le susurró una proposición en el oído y ella aceptó. Salieron, entraron a uno de los coches y tuvieron sexo de todas las maneras y posiciones.
Antes de desenmascararse, a medianoche, ella se escabulló, fue a su casa, se sacó el disfraz y se metió en la cama, preguntándose qué clase de explicación le iba a dar su marido. Cuando él entró, ella estaba sentada en la cama, leyendo.
- ¿Cómo fue?
- Bueno, lo de siempre. Ya sabes que no lo paso bien cuando no estoy contigo.
- ¿Bailaste mucho?
- Ni una sola pieza. Cuando llegué, me encontré con Pedro, Guillermo y otros, así que nos fuimos a la planta baja y jugamos al póquer toda la noche. ¡¡¡Lo que no vas a creer es lo que le pasó al tipo al que le presté mi disfraz…!!!
Suben las pensiones
29 ene
Dos ancianas que se encuentran por la calle y le dice una a la otra:
- Oye, ¿sabes que han subido las pensiones?
Y contesta la otra:
- Es igual, yo siempre follo en hoteles
La chica del ático
8 ene
Un hombre mayor que vivía en las afueras de Nápoles, fue a la iglesia local a confesarse.
Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el hombre dijo:
- Padre… Durante la Segunda Guerra Mundial, una mujer bonita golpeó a mi puerta y me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi ático.
- ¡Eso fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contestó el sacerdote- no tienes la necesidad de confesarlo…
- No Padre, es que ella empezó a agradecerme con ‘favores sexuales’
- Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden ser muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.
- Gracias, Padre. Ésa es una gran carga que le quita a mi alma. Pero tengo una duda más.
- ¿Y cuál es, hijo?
- ¿Cree Ud. que debería decirle que la guerra ha terminado?
En tratamiento
1 ene
Estaban en una reunión familiar y le dicen a los abuelos:
Bueno, y ¿cómo va su vida sexual? A lo cual la viejita contesto:
- Pues estamos en tratamiento.
- ¿Cómo así que en tratamiento?
- Pues sí, él trata y yo miento.
Los vascos siempre tan exagerados
11 dic
- Vosotros, los vascos, siempre tan exagerados, y a lo bestia así en plan macho, yendo de duros, pero me parece a mí que a la hora de la verdad, na de na.
-¿Como que no? Pues claro que si, oyes.
- Ya, claro… Bueno, vamos a ver: tu ¿cuantas veces follas a la semana?
- Pues mira, dos veces.
- Ahh! Ahí te he pillao. Ves, yo lo hago siete veces a la semana.
- Sí, claro, pero tú eres camarero.
- Bueno, ¿y qué tiene que ver?
- Coño, pues que yo soy el párroco de Basauri.




