Entradas etiquetadas con patrón
Las desgracias no vienen solas
26 nov
Un señor estaba en su mejor ronquido cuando suena el teléfono a golpe de 3 de la madrugada:
- ¿Doctor? soy Arístides, el Capataz de su Hacienda.
- Hola Arístides. ¿Pasó alguna cosa grave?
- No, nada doctor, sólo le quería avisar que su lorito se murió.
- ¿Mi lorito? ¿Aquél que ganó el concurso el mes pasado?
- Sí patrón, ese mismo.
- Chin mano, qué lástima. Yo había pagado una pequeña fortuna por él.
- Pero… ¿de qué murió?
- Comió carne podrida.
- ¿Carne podrida? ¿Y quién le dio carne podrida?
- Nadie, doctor, él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos.
- ¡¿Caballos?! ¡¿Que caballos?!
- Dos de sus caballos pura sangre. Ellos murieron de cansancio, por tirar la cisterna de agua.
- ¡¿Y por que tiraban la cisterna de agua?!
- Para apagar el fuego…
- ¿¿Fuego,?!! ¡¡¿Qué fuego?!! ¡¡¿Dónde?!!
- En su casa, pues patrón. Una vela se cayó en la cortina y prendió fuego en la casa.
- ¿Vela? ¿¡Pero quién encendió una vela en mi casa si tiene electricidad?
- Fue una de las velas del velatorio…
- ¡¡¡¿Velatorio?!!! ¡¡¡¿Cuál velatorio?!!!
- Sí, el velatorio de su mamá. Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo le metí un balazo pensando que era un ladrón….
- ¡¡¡¡Noooooooooooo!!!! ¡No puede ser!
- Vamos, vamos, señor, no exagere. Tanto escándalo por un lorito de mierda…
A mí no me contagian
26 mar
Resulta que la sirvienta estaba muy guapa, así que el patrón comienza a hacerle la ronda, cuidándose que no lo pille la esposa; pero la chica lo rechaza.
Él insiste y ella se niega, hasta que una noche, cansada por tanto acoso, opta al fin por aceptar, diciéndole:
- Está bien, pero antes me tiene qué traer los resultados de un laboratorio serio en donde diga que usted no tiene SIDA, ¿está bien?
- Está bien, Lola – dice el patrón.
Tras algunos días, él entrega los resultados y ella se entrega a él. Recién terminando el encuentro, el patrón le dice:
- Lola, te quiero felicitar por tu precaución en estos temas de enfermedades sexuales. Nunca conocí a una chica como tú que pusiera tal condición.
A lo que Lola responde:
- ¡Ah, claro que sí! ¡A mí esa porquería no me la contagian dos veces!




