1 enero 2010
Ofender a Dios
Una pareja mayor, muy devota, está en un servicio religioso, y la mujer le dice a su esposo:
- Ay, mi amor, ¡qué vergüenza! ¡Acabo de ofender a Dios! ¡Estamos en la iglesia y se me acaba de escapar un pequeñito gas silencioso! ¿Qué hago?
El marido responde:
- Ahora no hagas nada, pero cuando lleguemos a casa cámbiale la pila al audífono…
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