La chica del ático

Un mayor que vivía en las afueras de , fue a la local a confesarse.
Cuando el abrió el tablero del , el hombre dijo:
… Durante la , una bonita golpeó a mi y me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi .
– ¡Eso fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contestó el sacerdote- no tienes la necesidad de confesarlo…
– No Padre, es que ella empezó a agradecerme con ‘favores sexuales’
– Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden ser muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.
– Gracias, Padre. Ésa es una gran carga que le quita a mi alma. Pero tengo una duda más.
– ¿Y cuál es, hijo?
– ¿Cree Ud. que debería decirle que la guerra ha terminado?

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! Comentario

  1. miriam miriam
    27 enero, 2012    

    es muy bueno joder

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