Un americano, en visita de negocios en el Japón, recurre a los servicios de una dama de compañía por horas. Total, que van a la habitación y el americano se da cuenta de que la esta dando la gran sesión porque ella se pasa la noche entera moviendo los brazos como loca y gritando:
“Fo Bla! Fo Bla!”
Al día siguiente se va a jugar al golf con uno de los empresarios japoneses, que hace un lanzamiento muy bueno; el americano ve la oportunidad de hacerse el simpático halagando al japonés en su idioma nativo, así que exclama:
- Bla! Fo Bla!.
El japonés se da la vuelta, le mira con cara de sorprendido y dice :
- ¿Me he equivocado de agujero?