Chistes de viejos

Chistes de viejos

En tratamiento

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Estaban en una reunión familiar y le dicen a los abuelos:
Bueno, y ¿cómo va su vida sexual? A lo cual la viejita contesto:
- Pues estamos en tratamiento.
- ¿Cómo así que en tratamiento?
- Pues sí, él trata y yo miento.

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Chistes de viejos

Cacahuetes

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En un autobús repleto de ancianos que llevaban a dar una gira por la ciudad para gente de la tercera edad, una viejita se baja de su asiento, le toca en el hombro al chofer, y le ofrece un buen puñado de cacahuetes sin cáscara. El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado. Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el gesto y se come sus manies. Cinco minutos mas tarde viene con otro puñado. Al cabo de unos diez puñados, el chofer ya no puede más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuetes, pero ¿no cree usted que a lo mejor sus cuarenta amigos y amiguitas querrían también unos pocos?
- No joven, como no tenemos dientes, solo les chupamos el chocolatito.

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Chistes de viejos

Me casé con una chica de 20 años

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Esto es un viejecito que esta sentado en un banco en un parque y llorando. Pasa por allí un policía, y al verlo así se sienta a su lado y le pregunta:
- Perdone, podría ayudarle?
- Bua, es que ayer me casé con una chica de 20 años, bua…
- Pero hombre, eso no es para llorar.
- Snif… pero es que ya sabe como son las jovenes de hoy, que quieren hacer el amor por las mañanas, y por las noches, y a entrehoras… incluso antes de casarnos, fijese usted, bua, bua…
- Pero si eso no es malo.
- Ya, pero es que ahora no me acuerdo de donde vivimos, bua…

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Mi anciana Tía Cristina

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Mi anciana Tía Cristina era una mujer de 93 años que estaba particularmente afectada por la muerte reciente de su marido. Ella decidió suicidarse y unirse a él en el más allá. Pensando que lo mejor para ella sería acabar rápido con el asunto, buscó su vieja pistola del ejército y tomó la decisión de dispararse un tiro al corazón, ya que estaba partido por el dolor de su pérdida. No queriendo fallar el tiro al órgano vital y convertirse en un vegetal y una carga para sus familiares, llamó al consultorio de su médico para preguntar a dónde se encontraba exactamente su corazón. El Doctor le contestó:
- Tu corazón está justo debajo de tu teta izquierda.
Más tarde esa misma noche…… Cristina fue admitida en el Hospital con un tiro en su rodilla.

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