Chistes de viejos
La lombriz del jardín
26 mar
Un buen día Luisito llega a casa de sus abuelos. Cuando está en el jardín, logra ver a una lombriz que se asoma por un agujero y sale a por su comida.
Su abuelo lo observaba y le reta diciéndole:
- Luisito, si logras sacar a esa lombriz de ese agujero, te doy 100€.
Entonces, Luisito se dedica a intentar sacar a la lombriz del agujero en el jardín, resultando todo su esfuerzo nulo, al ver su abuelo su esfuerzo, le dice que se dé por vencido, a lo que Luisito le replica y le dice que le espere un momento, ya que necesita subir a la habitación de su madre a por el fijador de cabello.
Su abuelo no se explica dicha necesidad, sin embargo, queda en espera de Luisito. Toda vez que Luisito llega al jardín con el fijador en la mano, se acerca al agujero y espera pacientemente a que se asome la lombriz, dado el momento, la rocía de fijador, logrando una absoluta rigidez de ésta, con lo que logra sacarla con suma facilidad y victorioso se la muestra al abuelo, quien no tiene más remedio que cumplir con su apuesta.Al día siguiente, nuevamente Luisito visita a sus abuelos, quedando sorprendido cuando su abuelo se le acerca y le entrega otro billete de 100€, a lo que Luisito pregunta que él ya había recibido su premio el día anterior.Su abuelo le responde:
- No es mi dinero, te lo envía tu abuela…
Hombres longevos
19 mar
Un periodista realizando una encuesta a hombres longevos pasea por la calle y se encuentra a un hombre muy arrugado y algo encorvado y le pregunta:
- Señor: ¿Qué edad tiene usted?
- Yo tengo 110 años.
- ¡Qué barbaridad! ¿Cómo hace usted para tener esa edad?
- Yo como mucho ajo, por eso estoy así.
El periodista sigue paseando y se topa con otro hombre encorvado, arrugado como una pasa y un poco miope.
- ¿Qué edad tiene usted?
- Yo tengo 130 años.
- ¡¡Increíble!! ¿Cómo lo hace?
- Bebiendo mucha leche
Y paseando, paseando, encuentra a otro hombre encorvado, arrugado, que apenas podía dar un paso, asmático, en fin, hecho una porquería.
- ¡Qué barbaridad! ¿Cómo hace para estar así?
- Yo tomo mucho alcohol, mucha droga y mucho tabaco.
- ¡Qué bárbaro! ¿Qué edad tiene usted?
- 25 años.
Problema con los gases
12 mar
Una ancianita va al médico:
- Doctor tengo un problema con los gases, pero realmente esto no me molesta mucho. Mis flatulencias nunca huelen y son siempre silenciosas. De hecho, me he tirado 20 peditos por lo menos desde que estoy aquí en su oficina, usted no sabía de mis gases porque ellos no huelen y son silenciosos.
El doctor dice:
- Entiendo, tome estas píldoras y regrese para verme la semana que viene.
En la semana siguiente la ancianita regresa y dice:
- Doctor, no sé qué diablos me dio, pero ahora mis peditos,… aunque silenciosos, huelen terrible, apestan.
- ¡¡Que bien!!
Dice el Doctor.
- Ahora que hemos curado su sinusitis vamos a trabajar sobre su sordera
Suben las pensiones
29 ene
Dos ancianas que se encuentran por la calle y le dice una a la otra:
- Oye, ¿sabes que han subido las pensiones?
Y contesta la otra:
- Es igual, yo siempre follo en hoteles
Moderar la vida sexual
22 ene
Un viejo va al medico y este le dice:
- Mire, usted tiene un serio problema con su corazón. Tendrá que moderar su vida sexual.
- Y dígame, ¿que parte debo moderar? ¿el acordarme de ello o el hablar de ello?
En tratamiento
1 ene
Estaban en una reunión familiar y le dicen a los abuelos:
Bueno, y ¿cómo va su vida sexual? A lo cual la viejita contesto:
- Pues estamos en tratamiento.
- ¿Cómo así que en tratamiento?
- Pues sí, él trata y yo miento.
Cacahuetes
23 oct
En un autobús repleto de ancianos que llevaban a dar una gira por la ciudad para gente de la tercera edad, una viejita se baja de su asiento, le toca en el hombro al chofer, y le ofrece un buen puñado de cacahuetes sin cáscara. El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado. Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el gesto y se come sus manies. Cinco minutos mas tarde viene con otro puñado. Al cabo de unos diez puñados, el chofer ya no puede más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuetes, pero ¿no cree usted que a lo mejor sus cuarenta amigos y amiguitas querrían también unos pocos?
- No joven, como no tenemos dientes, solo les chupamos el chocolatito.

