Resulta que la sirvienta estaba muy guapa, así que el patrón comienza a hacerle la ronda, cuidándose que no lo pille la esposa; pero la chica lo rechaza.
Él insiste y ella se niega, hasta que una noche, cansada por tanto acoso, opta al fin por aceptar, diciéndole:
- Está bien, pero antes me tiene qué traer los resultados de un laboratorio serio en donde diga que usted no tiene SIDA, ¿está bien?
- Está bien, Lola – dice el patrón.
Tras algunos días, él entrega los resultados y ella se entrega a él. Recién terminando el encuentro, el patrón le dice:
- Lola, te quiero felicitar por tu precaución en estos temas de enfermedades sexuales. Nunca conocí a una chica como tú que pusiera tal condición.
A lo que Lola responde:
- ¡Ah, claro que sí! ¡A mí esa porquería no me la contagian dos veces!

VN:F [1.9.13_1145]
4.0 (3 votos)